viernes, 16 de noviembre de 2018

Esfera Caracas: icono de la ciudad


Todos los caraqueños y visitantes que transitamos por las distintas vías terrestres y subterráneas de Caracas hemos advertido la presencia de un buen número de esculturas de distintos artistas venezolanos. La mayoría de ellas nos han acompañado por más de 20 años, tal es el caso de la  Esfera Caracas una escultura cinética a escala urbana del artista plástico Jesús Soto, la cual fue inaugurada en 1997 en el distribuidor Santa Cecilia de la autopista  Francisco Fajardo, como parte del programa Un Cariño para mi Ciudad. Y desde su inauguración hasta la fecha ha sido recuperada en dos oportunidades: 2006 y 2014, siendo la ultima la más significativa de todas, ya que creó las condiciones para convertirla de algún modo en un ícono para la ciudad en estos últimos años.

Y aunque para la fecha de su última restauración al igual que para el momento en que se erigió por primera vez esta monumental obra de arte, la esfera de Soto  no era una parada popular para fotografiarse, salvo por uno que otro atrevido, la mayoría de las fotografías se tomaban mientras se recorría por la autopista. Sin embargo, esto fue cambiando a partir de mediados del 2015 con la ayuda de las redes sociales,  y cada día son más los que se fotografían con la Esfera naranja de fondo. Esto ha contribuido a que la Esfera Caracas se convierta en un icono para los caraqueños.

Muchos han sido los motivos que inspiran a los caraqueños a identificarse con esta gran obra de arte. Personalmente, considero que la razón que inspira el reconocimiento de la Esfera Caracas como un símbolo para la ciudad de Caracas y sus habitantes es que en ella se conjugan todo lo que identifica a la ciudad:
  • La venezolanidad, representada por su autor Jesús Soto, un artista plástico venezolano reconocido a nivel mundial.
  • El agitado tráfico caraqueño, manifestado en su ubicación: en un distribuidor de la principal autopista de Caracas, la Francisco Fajardo, a la altura de uno de los tramos que más se congestiona en las horas picos.
  • El imponente Cerro El Ávila, que luce de fondo de monumental obra.
    Por lo que te invito a visitar  la Esfera de Soto  y contemplar su genialidad y majestuosidad,  y si es de tu gusto fotografiarte con ella y El Ávila de fondo.

martes, 9 de octubre de 2018

Estudios Académicos ¿caducan?


Recientemente, en las redes sociales me encontré con un comentario, a propósito de la reforma tributaria que se está llevando a cabo en Chile, que llamó poderosamente mi atención. Éste más que una consideración a alguno de los cambios producidos por la reforma tributaria, era más bien una protesta, un reclamo, una forma de desahogar una  molestia o enojo producto de la simple existencia de la reforma en sí misma. En virtud de que a juicio de su autor ésta  invalida todo el tiempo y dinero invertido en la realización de especializaciones y diplomados tributarios realizados por él. ¿Es que acaso los cambios, grandes o pequeños, ocurridos o que puedan ocurrir  en esta  área del saber, originan la caducidad de los estudios académicos realizados por los profesionales en el área tributaria?

A la luz del comentario del colega chileno, la respuesta a la interrogante anterior sería afirmativa, lo que anularía toda mi trayectoria profesional  y la de muchos otros colegas, quedando ésta sin valor alguno y siendo inexistente; esto considerando que tengo como profesión precisamente una carrera tributaria, soy Licenciada en Ciencias Fiscales, sin menoscabo de los abogados con postgrados en derecho tributario y los contadores públicos con especializaciones y/o diplomados tributarios.  Para ponerlos en contexto, durante mis años de estudios se produjeron varios e importantes cambios en la legislación fiscal: cuando inicié mi carrera universitaria, la ley de impuesto a la renta en vigor (Ley ISLR 1986) era una muy diferente a la vigente cuando recibí el título (Ley de ISLR 1994) y aún más distinta a la actual (Ley de ISLR 2015 G.O.Ext 6210), sin contar las distintas reformas que sufrió dicha ley entre cada uno de los momentos mencionados; y como para agravar el panorama, el impuesto al valor agregado (IVA) no existía en el compendio de leyes tributarias existentes para el momento que comencé la carrera, apenas se estaban comenzando a estudiar unos  posibles proyectos de ley, y fue después de haberme titulado que se aprobó la primera ley de impuesto al valor agregado en Venezuela; sin mencionar que se crearon otros impuestos novedosísimos e inexistentes en el ámbito tributario internacional, como lo fueron los ya derogados Impuesto a los Activos Empresariales y el Impuesto al Débito Bancario, este último lo podemos encontrar actualmente con una ligera variación: Impuesto a las Grandes Transacciones Financieras.

No es de extrañar que la posición del colega chileno me produzca un gran desconcierto; sin embargo, sería incoherente de mi parte ratificar su juicio, porque implicaría desconocer mi título universitario y tirar por la borda toda mi carrera profesional y la de muchos de mis compañeros de grado y colegas. ¿No podría decirse entonces, por el contrario, que son precisamente estos estudios académicos los que le permiten al profesional surfear victorioso esas grandes olas llamadas reformas tributarias?

Es indudable, desde mi punto de vista, que los estudios académicos, independientemente del área de conocimiento, no sucumben ante los cambios, transcendentales o no, que se generen en dichas áreas. Y prueba de ello es que los estudios académicos en materia tributaria o fiscal, independiente del lugar donde nos encontremos, instruyen al estudiante sobre la obligación tributaria, su composición y sus principios fundamentales, así como las características que distinguen al sistema tributario en sí y a cada tipo de tributo que lo componen, haciendo hincapié en aquellas particularidades y peculiaridades que presentan tanto el ámbito fiscal del país en donde se dictan dichos estudios, como los tributos vigentes para el momento en que se imparten. Todo este compendio de conocimientos le confiere al estudiante las bases y herramientas teóricas necesarias  para el desarrollo de sus habilidades y destrezas, y la consecución de su mejor desempeño en el área fiscal o tributaria, independientemente del país donde se ejerza la profesión, aunque la normativa legal sea distinta.

Lo que me lleva a aducir que si nuestros estudios académicos nos proporcionan, por lo menos, los conocimientos básicos de los distintos tributos existentes en un determinado momento; las reformas tributarias tienen el poder de ofrecernos la posibilidad de ampliar esta sapiencia y mostrarnos un lado inédito o poco explorado del tributo modificado. Además de que en muchas ocasiones las reformas tributarias no modifican el fondo sino la forma, es decir no cambia el tributo en sí mismo, sino la manera de calcularse o de recaudarse; lo que te invita a ser creativo al momento de poner en práctica todo ese cúmulo de saberes.  Por lo tanto comulgo con la opinión de que las reformas tributarias son el vehículo perfecto para fortalecer y acrecentar nuestros conocimientos e incitarte al crecimiento profesional.

miércoles, 26 de septiembre de 2018

¿Alguna vez has realizado un checklist?...

Muy probablemente sí, aunque quizás lo conozcas con el nombre de listado de control, lista de chequeo u hoja de verificación. Un checklist es una herramienta de ayuda para simplificar el trabajo, está especialmente diseñada para minimizar los errores provocados por los potenciales límites que tienen en el ser humano, la memoria y la atención. Y por  poner un ejemplo, al menos realizaste un checklist de tareas pendientes.
    Y hago esta pequeña introducción al término "checklist", porque es el tema a desarrollar en este ejercicio de escritura. Pero no hablo de cualquier checklist, sino de esa lista de verificación que toda fémina realiza para sí misma de "su hombre ideal" a partir que alcanza la adolescencia y comienza a interesarse en los especímenes del sexo opuesto hasta que termina su edad de merecer, es decir, hasta su muerte.
        Hay que tener claro que este checklist de hombre ideal en la mayoría de los casos, jamás lo encontraremos en físico. Un 99% de las mujeres afirman no haber realizado nunca un checklist escrito de este tipo; pero la misma proporción, afirman haberlo hecho mentalmente; adicionalmente, también se ha encontrado que, también en el 99% de los casos, los hombres escogidos como parejas por estas mujeres, nunca cumplen con el mínimo de cinco (5) ítems de los diez (10) que pudiera llegar a tener el checklist en cuestión. Todas estas estadísticas las  podrán verificar si realizan un sondeo entre sus amistades femeninas.
       Entre las características que tienen este tipo de checklist se encuentra el hecho de que no se mantiene inerte en el tiempo; él varía, cambia, se transforma; pero al igual que la energía nunca se destruye. Y esto se debe principalmente a que su creadora también cambia y se transforma con el pasar de los años. Otra característica es la cantidad de ítems a verificar, ésta es directamente proporcional a la cantidad de primaveras vividas por la autora del mismo; es decir, a menos edad menos ítems a verificar, y a mayor edad más ítems. No obstante a lo anterior, el hecho mencionado en el párrafo de arriba se mantiene ceteris paribus; si el listado consta de 3 ítems, pues el hombre escogido sólo habrá verificado una sola de la totalidad de los ítems que conforman la lista de chequeo.
     Entre las particularidades más resaltantes de este tipo de checklist, es que los ítems que los conforman se caracterizan por atender necesidades superficiales y/o físicas: determinado color de piel, de ojos, altura, tipo de cabello; cuando las féminas son más jóvenes. Y a mayor edad de la mujer, los ítems son más intimos y/o espirituales: cariñoso, amable, respetuoso, amoroso, etc.
         En fin, podrán encontrar un sinfín de modelos de esta clase de checklist, tantos como tipos de mujeres habitan el planeta tierra. Espero haberles despertado el gusanito de la curiosidad lo suficiente para que las asalten algunas de estas  interrogantes: ¿Alguna vez he llevado mi checklist de hombre ideal? ¿De verdad ha sufrido una metamorfosis mi checklist? ¿Pertenezco a ese 1% que sus checklist no cumple con las estadísticas aquí mencionadas?

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