sábado, 19 de enero de 2019

NOTA DE AGRADECIMIENTO


El mensajero le entregó el paquete que estaba esperando, era temprano en la tarde; y como ella estaba muy ocupada preparando unos reportes y entrenando a su sucesora en el cargo, sólo se limitó a enviarle un SMS con un simple: “Gracias!!!

Habrían transcurrido apenas unos cinco minutos cuando sonó el tono de mensajes de su celular, lo tomó y leyó la respuesta a su mensaje: “Te lo regalo! Consérvalo como un recuerdo mío”, y lo volvió a dejar sobre el escritorio para terminar de enviar un correo importante; pero, sintió que se le atropellaban las palabras para responder el mensaje, por lo que tomó su celular  y comenzó:

Cómo que un recuerdo tuyo??? No necesito un libro para recordarte, aunque te agradezco y me encanta el gesto. Y no necesito nada para recordarte, porque simplemente te llevo conmigo en mi memoria y mi ser. Pues desde la primera vez que entraste a mi vida me has dado motivos suficientes para no olvidarte nunca, y por los cuales te estoy infinitamente agradecida. Gracias a ti me encontré nuevamente a mí misma, me conecté de nuevo con ese ser que soy y que, por distintos motivos,  olvidé que era o relegué a un segundo plano. También me enseñaste lo que es ser herido por alguien especial y cómo recuperarme sin rencores. Y el encontrarnos nuevamente me permitió saber a ciencia cierta que soy capaz de perdonar; pero a perdonar de verdad. Durante todo este tiempo después de que nos encontramos nuevamente,  has redimido tu culpa y te convertiste, sin saberlo, en mi fuente de inspiración para originar un montón de cambios en mi persona. Tengo tantas cosas que agradecerte, aunque tú creas que es al revés. Eres un hombre muy especial, al que quiero y aprecio mucho de una manera que se me hace difícil de explicar. Tu simple existencia en el camino de mi vida es más que suficiente para recordarte

Y aunque todas esas palabras  y frases, le venían a la mente de una manera avasallante, que le humedecían la mirada y le oprimían el pecho, no fue capaz de escribir ninguna de esas frases ni ninguna otra; sólo releyó el mensaje, sonrío y colocó nuevamente el celular en el escritorio, quedándose  con todas esas frases dandole vueltas en la cabeza y con los sentimientos alborotados, pero sin hacérselos saber a él.

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